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Se trata de un tipo de contrato mediante el cual una empresa que suministra productos o servicios y está interesada en expandir sus ventas a mercados exteriores, contrata a una persona físisca o jurídica (Representante) con amplios conocimientos y experiencia en comercio exterior y marketing internacional.
A diferencia del contrato de agente comercial, existe la posibilidad de que el representante negocie y concluya operaciones en nombre de la empresa. No obstante, al negociar con los clientes, el Representante ofrecerá los productos, estrictamente de acuerdo a las cláúsulas y condiciones de venta que la empresa le haya indicado.
El representante realiza su actividad de forma continuada y su remuneración se establece mediante comisiones sobre las ventas obtenidas, si bien, en ocasiones puede acordarse el pago de unos honorarios en concepto de gastos de gestión y representación.
En los aspectos más relevantes del contrato (compromiso de no competencia, negociación de las operaciones, remuneración del representante, gastos de gestión, indemnizaciones, etc), se proponen diferentes alternativas de redacción para que, dependiendo de quién elabore el contrato (emrpesa o representante) se elijan las más convenientes.
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