El contrato está redactado de forma que pueda usarse para la prestación de una amplia gama de servicios -gestión empresarial, ingeniería, tecnología, software y servicios web, publicidad y diseño, investigación de mercados, enseñanza y formación, etc.- en mercados internacionales.
En los aspectos más relevantes del contrato (duración, forma de pago, gastos, obligaciones del prestador, ley aplicable y jurisdicción competente, etc.) se proponen varias alternativas de redacción para que, dependiendo de quién redacte el contrato (el Prestador o el Cliente) se elijan las más convenientes.