Licencia de fabricación

Consiste en autorizar la fabricación de un producto a una empresa extranjera, cediendo las patentes, marcas, know-how, copyright, etc. A la empresa que otorga la licencia se le denomina licenciante y a la que la recibe licenciatario. El licenciatario se encargará de fabricar los productos cubiertos por los derechos de licencia y venderlos en el mercado o mercados asignados. Las razones que justifican la concesión de licencias frente a otras alternativas de entrada en mercados exteriores tienen que ver con las barreras de acceso al mercado (legislación monopolística, aranceles), los costes de transporte, la recuperación de inversiones en I+D, o la carencia de recursos para utilizar otras vías de entrada. Con la concesión de licencias de fabricación se pueden obtener ingresos por cuatro vías diferentes o, lo que es más usual, mediante una combinación de algunas de ellas: depósito inicial (canon); royalties (generalmente un porcentaje sobre el volumen de productos fabricados bajo licencia); honorarios por servicios complementarios (formación, consultoría, mantenimiento, control de calidad); e ingresos por venta de productos complementarios (componentes, partes, ingredientes, etc.). Las relaciones entre el licenciante el licenciatario se regulan a través de un Contrato Internacional de Licencia de Fabricación.